Éstas son lágrimas de alegría.
Están llenas de una emoción
que hasta este momento
me resulta inexplicable.
Como si por primera vez
no pudiera verbalizar
esto que siento.
Esto que me llena,
que me está haciendo feliz.
Y el temblor que siento en mis manos,
no es temor.
Es producto de esta sensación
desbordante,
que me inunda y me eleva.
¿Cómo hago para explicar
(o explicarme)
algo que nunca antes había sentido?
Y vuelve a nacer en mí
una sonrisa
cuando comprendo
que no necesito entender demasiado,
Que no hace falta explicar nada.
Cuando descubro que hoy
lo que pongo en primer lugar
es el sentir.
"Basta ver el reflejo de tus ojos en los míos,
como se lleva el frío para entender
que el corazón no miente y afortunadamente
me haces bien, me haces bien..."