Me encontré a mí misma
sentada en el cuarto asiento
de aquel extrañamente
desolado colectivo.
Miré las luces del puente
y me maravillé
con la fría y gris tarde
de un típico día de invierno,
en un invierno atípico
en Buenos Aires.
Y me reí sola...
riendo de no saber
por qué iba hasta allá.
Riendo del sinrazón
de haberme subido.
Pero reía porque al fin,
tenía un destino.
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2 comentarios:
*convengamos,que vos sabes muy bien que estas en ese grupo...jaja...como,no?jajja
*los demás se lo pierden,pero tambièn duele un poco...hace un año y medio que me hago la que no me duele,pero me duele,recien ahora lo puedo admitir,mejor que salga,y que no vuelva.
*te quiero muchisiiiiiiimo.
Besitos
Lo
Yo tambien viajé en colectivos, ahi en tu ciudad porteña, y a veces sin destino concreto, solo por el hecho de que me llevaran a recorrer calles o que me encontrase a alguien con quien charlar. Me gusta mucho el deje o acento que teneis. Os entiendo perfectamente a todos menos a uno.
Me refiero al humorista Pinti, pues entre la velocidad a la que habla y el lunfardo, casi tuve que necesitar un traductor simultaneo. Pero me rei muchísimo porque, al menos, comprendí la idea de su Salsa Criolla.
Un beso desde un extremo de España que considera a Buenos Aires como la quinta provincia gallega
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