martes, 8 de abril de 2008

Pánico

Un encuentro cercano
de ningún tipo,
me desgarra un alarido
para evidenciar que aún sigo aca.
Le grito a la muerte sorda
todas las cosas que no me sacó;
me tieso al dolor ahondada en llantos
y tu dedo en la espalda
me hace volver en mí.
Pronuncio palabras mudas para pedir ayuda,
esperando que nadie vea mi desolación.
Aprendiendo a no poder
me dejo llevar en tus manos.
Y aunque sólo vea sogas mórbidas
que no me resisten,
no pienso en volver a caer...

1 comentario:

cocó dijo...

en nuestra desesperación de encontrarnos frente al peor sentimiento que podamos albergar despues del odio,que es el miedo,siempre tendemos a confundirnos,y en el inevitable deseo de no caernos a ese pozo que se raja bajo nustros pies nos aferramos a una mano,aunque sea lejana,aunque sea difusa,aunque no sea para nosotros.tendemos mas bien a sobrevivir,pero a veces no de la mejor forma.la mejor forma es buscar en nuestro interior los sueños que nos movilizan,cazar uno y cuando rompe la mano,correrlo,correrlo,sin que nos importe nada nada nuestro entorno,que al fin y al cabo es el que nos enferma.
nos esperes nada de los demás,no son la solución,y volaran,volaran en busca de sus sueños propios y cuando te confrontes a tu peor enemigo,despues del miedo,que sos vos misma,ahi nadie te va a tomar la mano.y esa es la gran prueba.
tomalo,dejalo...yo ya cumpli mi parte,mas no puedo hacer.
te quiero