domingo, 6 de abril de 2008

Atrás

¿Designios existenciales?
No pretendo que esto siga siempre igual para mí.
Sé qué quiero, y sé lo que nunca podría soportar;
pero el aprendizaje es demasiado duro.
Si el dolor se adueña, no consigo ver mis por qué…
murmurantes, desde adentro, me incitan a seguir.
Sigo esperando, buscando mi camino,
no creo que sea una batalla inútil contra el destino.
Ya no escucho eso de que hay una misión,
y que la mía sea llenarme las manos de velas,
acorazando mi espalda para sostenerlos mejor.
No quiero más quedarme atrás,
olvidando los arranques de esa que fui,
la carismática, la cándida, la aguda, la jactanciosa…
¿Volverán? Solo cuando baje la marea;
esa marea que me inunda de incertidumbres,
la que me acoge en los periplos de la vacilación.
¿Por comodidad? No lo creo.
Creo que es por miedo… el miedo eterno al rechazo,
a la no aceptación, a la pérdida.
¿Pero qué es lo que tengo que puedo perder?
La nada… y mi todo,
uno profundo, incesante, paradójico…
Lleno de culpas, aunque no sean propias.
¿Podré llegar? Seguramente…
¿A dónde? Eso es lo que me queda por responder.
Mis marcas, esas que no se vislumbran,
me condicionan el andar, me abaten.
Cuando sigo mi sentir, la razón me agobia en las consecuencias.
Pero si sigo mis pensamientos me olvido de actuar…
… de actuar como lo desearía.
No me arrepiento, pero me cuestiono.
A veces creo que hago las cosas pensando demasiado en el Otro.
Ese Otro que aunque me dañe me resulta imprescindible.
Ese Otro sin el cual no me hallo yo misma.
Ese Otro que me hace Ser.
Que hilarante! Mi vida regida por un Otro,
que me hace esbozar efímeras sonrisas y un sinfín de lamentos.
Cuántos pétalos negros desprendo,
y cuántos resguardo de la caída aunque sepa que no me hacen bien.
Y he aquí mi neurosis infinita,
la de la entrega desmedida;
la de la presencia incondicional incuestionable, inconmensurable;
la que no mide consecuencias y solo piensa en el aquí y ahora.
Como antes, sí.
Pero como nunca.
Sin importar la profundidad de las heridas.
¿Dónde estoy yo hoy?
Atrás, siempre atrás…
Esperando, anhelando esa mano
que venga a rescatarme de mí misma.

1 comentario:

cocó dijo...

yo creo que sos una persona increible,sos inteligente,hermosa,buena gente,independiente,creo que podes lograr cualquier cosa que te propongas.y que los Otros a veces no importan,a veces hay que pensar en una misma y que los demás nos juzguen si quieren.
te quiero muchisimo amiga!
cocò